
Mi PC estuvo dándome dolores de cabeza. Ahora que está solucionado, debo ponerme al día con el trabajo atrasado.
Hasta fin de noviembre
(Igualmeto los sigo leyendo)
¡Besotes mil! - Mónica
La literatura, la escritura y el mundo que nos rodea, inspira a los amantes de la tinta y del papel a no permanecer en silencio. Todo sirve. Un artículo periodístico, una foto, un cuento o una anécdota. Todo. Lo importante es poder comunicar y compartir las vivencias que nos mantienen despiertos.
A fines del s. XIX y principios de XX, la juventud no se vivía como en nuestros días. Una joven no podía salir sin su dama de compañía. El encuentro con un joven enamorado era casi imposible. Sin embargo, a veces se podía arreglar alguna cita fugaz, clandestina; no sin correr serios riesgos.
Tal es el caso de aquella joven que salía del teatro con su dama de compañía. Era una noche hermosa para caminar... y para el amor. Todo estaba arreglado. Su criada también tenía sus propios intereses.
Ella sabía que no estaba bien lo que hacía, pero su despertar a la adultez le exigía cruzar los límites que le habían impuesto sus padres. Sólo sería un cambio de palabras. ¿A quién dañaría eso?
El eco de sus pasos se confundían con los de su corazón que azotaban su pecho. La calle estaba desierta. Sus manos se crispaban en su vestido y lo humedecían. Se darían cuenta en su casa: el ruedo tenía fango.
Se detuvo en el lugar acordado. Él no había llegado aún. La luna se filtraba por entre los árboles, estaba segura que allí no estaba. Seg
uro se había olvidado de la cita.
De pronto, algo detrás de si la sobresaltó y la hizo girar. Allí estaba, mirándola de una manera apasionada, voraz.
A la joven niña no le importaron las recomendaciones. Tenía derecho a sentir lo que sentía ¿o quizás no? Él supo aprovechar esa confusión y agregó más sensaciones a ese encuentro ciñendo con sus manos la cintura femenina. La joven tembló de miedo pero quiso resistirlo, el perfume varonil, la suavidad de la seda, la luna, el silencio, la brisa, todos serían culpables de su vulnerabilidad, de su mansedumbre.
Él la escondió entre su cuerpo cubriéndola con su capa. No le resultó difícil encontrar lo que buscaba: Un beso prohibido, un beso mortal.
Noche inolvidable. Noche audaz. Noche atrevida.
La joven mujer caminaba apurada al encuentro con su criada, debían llegar juntas a su casa y se
había demorado demasiado.
Sentía que algo había muerto dentro de ella, no era la misma. El pañuelo cubriría las huellas de aquel encuentro, pero ¿cómo disimularía su extraña palidez?
Si duda tendría toda la noche para pensar, toda la noche de desvelo. todas las noches para recordar ese encuentro.
Mónica Cena (Persis)
Mercedes Sosa y Rafael Amor
Corazón Libre
Te han sitiado corazón y esperan tu renuncia,
los únicos vencidos corazón, son los que no luchan.
No los dejes corazón que maten la alegría,
remienda con un sueño corazón, tus alas malheridas.
No te entregues corazón libre, no te entregues.
No te entregues corazón libre, no te entregues.
Y recuerda corazón, la infancia sin fronteras,
el tacto de la vida corazón, carne de primaveras.
Se equivocan corazón, con frágiles cadenas,
más viento que raíces corazón, destrózalas y vuela.
No los oigas corazón, que sus voces no te aturdan,
serás cómplice y esclavo corazón, si es que los escuchas.
Adelante corazón, sin miedo a la derrota,
durar, no es estar vivo corazón, vivir es otra cosa.
http://locuspersis.blogspot.com
http://locuspersis.blogspot.com
Los que me conocen saben que El Principito es el libro que más me apasiona después de La Biblia.
día de mi blog, con la misma intención que "Le petit prince" en busca de un ideal.
Encontré escritores"muy serios" abocados a su profesión de escritor. Me sentí muy pequeña frente a su escritos... y jamás dejé un comentario... y si lo dejé, seguro no tuvieron tiempo de leerlo. Así que seguí mi viaje por la WEB.
Encontré, entonces, al escritor vanidoso. Sólo recibía comentarios alagadores, a los que respondía sin pérdida de tiempo. Lástima que no aceptaba una crítica constructiva o un comentario diferente a los aplausos. Sólo se movía ante a la admiración ex
presa.
Seguí mi viaje y encontré al escritor zorro. No buscaba amigos como el Principito. Sólo quería decir su verdad. Era un escritor respetuoso, lleno de sabiduría y experiencia que quería compartir. Sabía describir la belleza de la vida con sutileza y elegancia. Me regaló su secreto y su amistad, pero tuve que volver a mi blog.
